Padres sombra
Esta expresión viene de la siguiente escena: un chico está estudiando en su habitación y ve sobre el papel la alargada sombra de su padre, el joven, en silencio, observa que esa sombra se mueve y balancea sobre su mesa, oteando sus ejercicios de matemáticas, planeando la caza de la errata en los deberes de su hijo.
El padre o madre con toda su buena intención y, casi siempre angustiado por el peso de la responsabilidad de ser padre, se dedica sacrificado a revisar la cartera de su hijo para comprobar que lo tiene todo, y antes de salir por la puerta insiste una y otra vez sobre los temas siempre académicos.
Suele tener algo de muy pesado: lo que tienes que hacer es estudiar más inglés; no tengas estos amigos, ten estos otros que son más responsables; ya te busco yo el gimnasio ahora que es verano; te compro la moto pero ya te aviso de cuándo hay que renovar el seguro. Y al final, los padres doctorados en supervisión roban a sus hijos lo más importante, que es la posibilidad y el regalo que supone equivocarse.
Un estudio, publicado en la revista Developmental Psychology, “descubrió que el control excesivo de los padres puede afectar negativamente la capacidad del niño para manejar sus emociones y su comportamiento”.
Al estar tan protegidos, son niños que suelen luchar menos, pues en principio ni lo han necesitado ni tienen experiencia en cómo hacerlo, son más inseguros o tímidos a la hora de hacer amigos por una razón parecida, se sobreentiende que temen equivocarse y corren menos riesgos.
Y por añadidura, son niños que atesoran cierta dependencia de las figuras de apego, pues estas sombras en forma de helicóptero controlan lo más recóndito de su vida y, por consiguiente, provocan más inseguridad que estabilidad en ellos.
El padre helicóptero es un padre que se siente muy responsable y en posesión de la verdad, un exceso de celo exigente pero para con su hijo.
La consecuencia en estos niños que han sufrido la sombra balanceándose sobre su nuca durante años suele ser variada, muchos consiguen adaptarse a estas formas de hipercontrol de diferentes formas y consiguen subsistir y salir relativamente bien parados, la mayoría de estos supervivientes escoge el camino de irse de casa lo antes posible por la asfixia, y, sabemos que habría que analizar caso por caso para entender bien cada uno de ellos, pero en líneas generales, y según el estudio anterior, “algunos se volvieron desafiantes, otros apáticos y algunos mostraron frustración”.
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