• Inicio
  • Tratamiento de adultos
    • Personas con alta sensibilidad
    • Tratamiento para extranjeros
    • Tratamiento de la ansiedad
  • Tratamiento de adicciones
  • Psicoterapia general
  • Tratamiento de adolescentes
  • Libros publicados
  • Informes psicológicos periciales y valoraciones forenses
  • Psicoterapia por Internet on-line
  • Contacto
  • CV
Procrastinar

Procrastinación: ¿cuando aplazamos la vida?

21 septiembre, 2026Fernando Pérez del RíoEducaciónNo hay comentarios

Procrastinación: ¿cuando aplazamos la vida?

Dr. Fernando Pérez del Río

Hay una palabra que se ha instalado con facilidad en nuestro vocabulario: procrastinar. La utilizamos casi como si fuera un rasgo estable de personalidad.

Pero en qué consiste la procrastinación. Podríamos decir que es una forma de describir a una persona perezosa, o nos sirve para etiquetar a una persona que está intentando sistemáticamente evitar hacer algo.

También nos encontramos a personas que se ponen a prueba para ver lo suficientemente inteligentes que son; en el sentido de poder resolver la tarea en el último momento como si se tratara de un reto personal.

Para evitar posponer y terminar atesorando una enorme bola de nieve donde al final uno no sepa ni por donde empezar, se aconseja convertir la tarea en una acción muy concreta y pequeña, fragmentarla.

En lugar de «ponerte a estudiar», se puede aconsejar: «abrir el documento y leer las dos primeras páginas». El objetivo inicial es reducir la distancia entre la poca concentración que se tiene y la alta concentración que se necesita para estudiar. Según los trabajos que publiqué en (2019, Escuela de padres), si para estudiar necesitamos conseguir un estado emocional concreto de concentración (como si la concentración fuera una curva normal), el truco que podemos ofrecer al procrastinadores es conseguir un estado emocional paulatino, es decir, que vaya leyendo y no estudiando, y así ir logrando poco a poco ese estado emocional y de forma más lenta ir obteniendo esa concentración necesaria para estudiar.

Habría que aclarar que procrastinar no consiste simplemente en no hacer. Consiste en sustituir una tarea que consideramos importante por otra que, en ese momento, nos resulta emocionalmente más sencilla. Revisamos el teléfono, ordenamos una habitación, contestamos mensajes o buscamos cualquier ocupación aparentemente necesaria; ocupamos un tiempo que sustituye el tiempo que deberíamos dedicar a otra cosa.

Lo curioso es que sabemos que estamos aplazando aquello que deberíamos hacer y, aun así, lo hacemos.

En este sentido la procrastinación es parecido a la adicción; una adición es la mejor forma de no pensar, de evitar hacer algo determinado que no se desea realizar, de posponer tomar una decisión, de no sentir algo que no se quiere sentir.

Desde otro punto de vista, la procrastinación, es una forma de mantener innecesariamente la tensión en el hecho de que no cerramos algo, esto lo explicaba muy bien el modelo de psicología de la gestalt, las tareas no cerradas generan tensión. El procrastinador mantiene siempre un prurito de tensión. Como el estudiante que suspende y siempre tienen la tensión de tener que recuperar una asignatura y no puede relajarse nunca.

También es cierto que una minoría de personas no sienten ninguna presión, ni tensión alguna en tener que cerrar las tareas y que, procrastinar, no les genera inquietud alguna. Estaríamos ante el llamado “pasota.” Siguiendo este hilo, durante años he podido comprobar quiénes se los pasaban mejor, —tanto en los  estudiantes de universidad y de instituto—. Pues bien, los estudiantes que mejor se lo pasaban eran los que llevaban al día las tareas y los exámenes puesto que, al llegar el viernes tenían la tarea hecha y disfrutaban de la vida sin presión alguna. Mientras que el mal estudiante y “el procrastinador” siempre tenía la tarea abierta, era una Gestalt siempre inconclusa que le generaba tensión. En el libro escuela de padre de 2019 ya comentábamos también este hecho.

Los que mejor se lo pasan son precisamente los buenos estudiantes. Es como la pandilla de adolescentes que fuma porros, y pierden la mitad de la noche buscando porros para fumar.

Desde la psicología, otra de las claves está en la regulación emocional. Una tarea puede producir aburrimiento, miedo al fracaso, inseguridad o incluso miedo a no estar a la altura. En buena lógica, siempre se trata de una expectativa futura y negativa. Ante esa incomodidad, nuestra mente busca alivio inmediato. Y el alivio inmediato “procrastinar” puede ganar al beneficio futuro.

Aquí aparece una paradoja interesante. Sabemos que estudiar nos beneficiará mañana, pero mirar una pantalla nos proporciona placer ahora. El ser humano no siempre elige aquello que más le conviene; con frecuencia elige aquello que consigue reducir, aunque sea durante unos minutos, su malestar.

Incluso la procrastinación también puede tener una dimensión filosófica. Ya los antiguos se preguntaban por qué conocemos el bien y, sin embargo, hacemos otra cosa.

Aristóteles habló de la akrasia, esa debilidad de la voluntad por la que una persona puede saber qué debería hacer y, pese a ello, actuar en sentido contrario. De tal suerte no parece una cuestión exclusivamente moderna.

También el psicoanálisis fue brillante al explicar este hecho, ¿por qué eligió a parejas que son iguales y siempre me hacen daño? Introduciendo la idea del inconsciente. Algo inconsciente en nuestro interior nos puede frenar sin ser consientes.

Séneca advertía sobre el modo en que malgastamos el tiempo. Y aquí aparece una cuestión incómoda: cuando aplazamos continuamente no solamente estamos organizando mal nuestra agenda. Estamos administrando mal nuestra propia existencia.

Tal vez por eso, la procrastinación resulta tan frustrante. Mientras vemos una serie de TV en lugar de terminar un trabajo, una parte de nosotros sabe que estamos huyendo. Y cuanto más tiempo pasa, mayor suele ser la culpa como si fuera algo proporcional. Entonces, se puede rizar el rizo y necesitamos otras distracciones para no pensar en esa culpa subyacente a no hacer la tarea. Se produce así un pequeño círculo o cortocircuito: tarea, incomodidad, evitación, alivio, culpa y nueva evitación.

Y al final tenemos dos problemas, la tarea no hecha y el tiempo perdido.

Sin embargo, debemos ser precavidos, conviene no convertir la procrastinación en otro motivo para castigarnos. A veces aplazar es una señal. Puede indicar cansancio, saturación, falta de sentido o una tarea mal planteada. Podríamos decir que la intuición, “el inconsciente” nos avisa de que algo no está bien. En este sentido, no siempre necesitamos más disciplina; en ocasiones necesitamos comprender qué estamos evitando y por qué lo evitamos. La procrastinación puede ser una alarma de que vamos a hacer algo mal.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, quizá la pregunta adecuada no sea «¿por qué soy tan vago?», sino «¿qué emoción estoy intentando no sentir cuando aplazo esto?, se suele recomendar Identificar qué ocurre justo antes de procrastinar.
Preguntarse: ¿Qué siento cuando pienso en hacer esta tarea? ¿Aburrimiento? ¿Ansiedad? ¿Miedo a hacerlo mal? ¿No sé por dónde empezar? El tratamiento cambia bastante según la causa.

Porque detrás de muchas tareas pendientes no hay un problema de tiempo. Hay un conflicto con nosotros mismos. Por ejemplo, si una persona es muy perfeccionista y no se suele decir que tiene un problema.

Si el pensamiento es «tiene que quedar perfecto», puede ayudar sustituirlo por «primero voy a hacer una versión suficientemente buena y después la mejoraré». Muchas veces empezar mal es más útil que esperar a poder empezar perfectamente

Y quizá madurar consista, en parte, en aprender a hacer aquello que debemos hacer incluso cuando no nos apetece. No porque la vida tenga que convertirse en una permanente obligación, como si estuviéramos guiados por el aburrido lema de Kant del trabajo bien hecho y todo eso…, sino porque cada vez que aplazamos indefinidamente lo importante, corremos el riesgo de convertir el futuro en el lugar donde siempre esperamos empezar a vivir

Y Si usted tiene un problema persistente que le afecta a su vida también puede  pedir cita online y lo hablamos.

Etiquetas: Educación

Entradas relacionadas

Grado de psicología en Burgos

4 mayo, 2023Fernando Pérez del Río

De la pornografía online a las manadas

17 diciembre, 2019Fernando Pérez del Río

Only adults. Espacios sin niños

3 septiembre, 2022Fernando Pérez del Río

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Dirección

Dr. Fernando Pérez del Río. Consulta de Psicología C/ Vitoria Nº 17. Piso 8 Despacho 809. CP 09004 Burgos
Citas: 679 77 55 35

Contactar

Temas varios: 695 104 481

Redes Sociales

Email
Facebook
Twitter
Instagram

Categorías

  • Adicciones
  • Adolescentes
  • Comunitario
  • Critica de libros
  • Educación
  • Enfermedad mental
  • Forense
  • Psicología
  • Psicología y temas árabes
  • Sexualidad
  • Televisión
  • Temas árabes
  • Varios
  • Política de Privacidad
  • Aviso Legal
  • Política de Cookies
©Todos lo derechos reservados - 2017. Fernando Pérez del Río.
Utilizamos cookies en nuestro sitio web para ofrecerle la experiencia más relevante al recordar sus preferencias y visitas repetidas. Al hacer clic en "Aceptar todas", usted consiente el uso de TODAS las cookies. Puedes visitar nuestra Política de Cookies aquí
AjustesAceptar Todas
Consentimiento

Privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por el sitio web. De ellas, las cookies clasificadas como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza usted este sitio web. Estas cookies se almacenan en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Pero la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.
Necesarias
Siempre activado

Las cookies necesarias son absolutamente imprescindibles para que el sitio web funcione correctamente. Estas cookies garantizan las funcionalidades básicas y las características de seguridad del sitio web, de forma anónima.

Funcionales

Las cookies funcionales ayudan a realizar ciertas funcionalidades como compartir el contenido del sitio web en las plataformas de las redes sociales, recoger opiniones y otras características de terceros.

Rendimiento

Las cookies de rendimiento se utilizan para entender y analizar los índices de rendimiento clave del sitio web, lo que ayuda a ofrecer una mejor experiencia de usuario a los visitantes.

Analíticas

Las cookies analíticas se utilizan para entender cómo interactúan los visitantes con el sitio web. Estas cookies ayudan a proporcionar información sobre las métricas del número de visitantes, la tasa de rebote, la fuente de tráfico, etc.

Publicidad

Las cookies de publicidad se utilizan para ofrecer a los visitantes anuncios y campañas de marketing relevantes. Estas cookies rastrean a los visitantes en todos los sitios web y recopilan información para ofrecer anuncios personalizados.

Otras

Otras cookies no categorizadas son aquellas que están siendo analizadas y que aún no han sido clasificadas en una categoría.

GUARDAR Y ACEPTAR