En cierta medida me recuerda a otros juegos virtuales de antaño, quizá el primero y más famoso de los
cuales fue second life, donde no existían ni la vejez ni la muerte, donde podías tener sexo
virtual entre muñequitos, y aquello terminó siendo un paraíso con barrotes de oro que aburrió al más pintado.
La pregunta es ¿Por qué minecraft
causa furor entre los niños de 8 a 13 años? Es un espacio con infinitos diseños, se pueden instalar tantas expansiones o mods como uno quiera,
es un juego que puede dar cabida a la tendencia de cada uno, si uno quiere construir casas puede hacerlo,
o explorar, o cultivar, hay retos informáticos, se puede liderar o ser un lobo solitario, otro puede dedicarse a matar a zombis, a guerrear.
Toda la cultura minecraft está aderezada con muchas versiones y con los largos vídeos de los youtubers, por ejemplo, vegetta777, o thewillyrex.
al más puro estilo capitalista donde puedes encontrar ligas, clases, torneos, versiones diferentes, etc.
Una característica de los actuales juegos en red es que comienzan desde la horizontalidad, internet ha conseguido
democratizar todo, y desde ahí se puede ascender y evolucionar con relativa rapidez en un mundo competitivo;
uno tan solo depende de su habilidad, astucia, y sobre todo constancia, lo cual hace a estos juegos muy estimulantes a determinadas edades.
Pero para poder ascender se tiene que eliminar a otros, matarlos virtualmente, incluso a los propios compañeros de viaje,
y para poder prosperar con el clan hay que eliminar y expulsar a los débiles y a los no activos; para subir tienes que bajar a otros, y esto en suma es normalizar la violencia,
con el peligro de disfrutar de esa acción de eliminar al otro. Para que al final uno se pueda sentir superior,
ha de estar por encima de los otros. Esta es la forma en la que el ocio ha normalizado la violencia.
Dirán que la violencia siempre existió, cierto, pero quizá la diferencia sea que antes, estando en el parque,
veías lo que pasaba, mientras que hoy no se sabe qué hace un joven frente a la pantalla, puesto que ese parque es el mundo entero.
La necesidad de control de los padres se ve sobrepasada ante esa posibilidad de dar un botón y tener toda la información del mundo a tu alcance.
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